Piratas del Caribe

El Caribe mexicano es conocido como un paraíso para los buzos por su rica fauna y por albergar la segunda barrera de coral más grande del mundo. Jacques Cousteau, el famoso explorador francés, puso esta zona en el mapa con sus documentales sobre la vida marina en los años sesenta y la describió como una de las áreas de buceo más bellas del planeta. Lo que es menos conocido es que este tramo de mar es también el escenario de un naufragio del siglo XVIII, muy cerca del Grand Oasis Tulum.
Cuenta la historia que el barco Nuestra Señora de los Milagros, apodado «el Matanceros» porque se construyó en Matanzas, Cuba, navegaba de España a México cuando chocó contra los arrecifes de coral frente a la costa de Akumal el 22 de febrero de 1741.
Piratas y corsarios
En aquella época España estaba en guerra con Inglaterra, sobre todo por el comercio en el Caribe, y sus aguas estaban llenas de corsarios ingleses. Aun así, el capitán Juan Bacaro y su tripulación de 69 hombres zarparon de Cádiz el 30 de noviembre de 1740 con un barco cargado de mercancías para vender en la ciudad colonial de Veracruz, su puerto de destino. El navío —22 metros de eslora, 16 cañones y cuatro pedreros— llevaba casi 300 toneladas de mercancía: metales, enseres domésticos como cubiertos y cristalería, joyas y 21.200 botellas de vino y brandy; bienes que, vendidos a la llegada, habrían reportado una pequeña fortuna.
Ya en el Caribe, se cree que el capitán Bacaro decidió navegar entre la isla de Cozumel y tierra firme para evitar a los corsarios o a los buques de la Armada británica que pudieran rondar la zona. El barco subiría después por la costa del Caribe mexicano hasta la punta de la península de Yucatán antes de virar al oeste hacia Veracruz, en el golfo de México. Pero las cosas no salieron según lo previsto: el Matanceros se perdió al intentar sortear los grandes arrecifes de coral de la zona cuando las rompientes lo golpearon y lo dejaron varado.

Tesoros escondidos
No fue hasta 1959 cuando un grupo de antiguos hombres rana mexicanos de la Segunda Guerra Mundial, encabezados por Pablo Bush Romero (considerado el fundador de Akumal), decidió explorar el pecio del Matanceros. Los cañones que apuntan al mar en la bahía de Akumal son solo algunas de las piezas recuperadas. Otros objetos, como crucifijos de collar, monedas y gemas, pueden verse en el pequeño Museo CEDAM de Puerto Aventuras, un poco más arriba en la costa, con entrada gratuita.
Hay salidas de buceo regulares al lugar del naufragio desde la bahía de Akumal a cargo de Akumal Dive Shop, que además tiene una tienda en el Grand Oasis Tulum donde informarte. Pero incluso para principiantes, las aguas cristalinas del Caribe mexicano son una delicia para hacer esnórquel entre peces de colores; y quién sabe, ¡quizá encuentres tu propio pedazo de historia marítima!

Post Relacionados:Piratas del Caribe
Continua informándote...

Turismo por el estado de Oaxaca (Parte 2)

Nueva Aplicación de Oasis Hotels & Resorts

Las Mejores Playas de Cancún
